El comercio internacional todavía tiene en el horizonte algunas dificultades por superar y una de ellas es la llamada crisis de contenedores, la cual se inició en el 2020 como parte de las consecuencias de la pandemia. Ya finalizando el año 2021 y aún persiste el problema que involucra a China y al retraso en la logística en los principales puertos del mundo. Veamos de qué se trata.
La crisis de contenedores, China y los puertos
Al ser uno de los principales exportadores del mundo, el país asiático posee 8 de los 10 puertos más importantes. Al momento de la declaración de la pandemia, toneladas de mercancía habían sido enviadas a los países de destino. El inconveniente viene cuando todos esos contenedores, ahora vacíos, no pudieron regresar debido a las medidas sanitarias de prevención del contagio.
La gran mayoría de los contenedores se encuentran en puertos ubicados en Europa y Estados Unidos, pero sin un calendario claro de retorno porque las distintas operaciones logísticas en los puertos no se han reactivado por completo.
El cierre de muchas empresas y fábricas y la poca mano de obra especializada, es lo que está haciendo que estos contenedores permanezcan en los puertos vacíos a la espera de regresar a China.
La poca disponibilidad de recursos, el aumento de los precios y el bajo ritmo de trabajo, son 3 elementos que han generado un efecto en cadena que impacta directamente en el precio de las tarifas en los puertos marítimos y como consecuencia final, la continuidad de la crisis de contenedores.
¿Cuáles son los efectos en el ecosistema del comercio exterior?
En China se encuentran 8 de los 10 puertos marítimos más movidos e importantes, por lo tanto, la ausencia de contenedores para distribuir los productos a nivel mundial, está trayendo un desabastecimiento generalizado, por lo que los calendarios de entrega se tiene que alargar y los envíos se retrasan por varias semanas.
Debido a todo lo explicado anteriormente el costo de exportación ha subido hasta 7 veces su valor usual; antes de la COVID-19, el valor de un flete era de aproximadamente $2.000, y a partir de la declaración de la pandemia el costo puede llegar a los $7.000. La demanda de mercancía por occidente es muy alta, pero la oferta de los productores no es suficiente para abastecerla, lo que hace que las tarifas suban.
Como consecuencia natural el mercado está experimentando un alza muy negativa en los índices inflacionarios en numerosos países y una escasez de todo tipo de productos de primera necesidad, alimentos, insumos, materias primas para empresas, componentes de manufacturas y bienes intermedios. Y esto sin duda afecta la calidad de vida de los consumidores finales.
Asimismo, los transportistas, agentes de carga e importadores ven muy afectada su situación por los precios, cierres de rutas y cancelaciones de viajes.
El punto de equilibrio se espera llegue cuando los puertos occidentales retomen sus actividades con normalidad y los contenedores puedan continuar su viaje de regreso a China.
Todavía hay mucha incertidumbre y se pronostica temporadas complejas. Por ello, necesita asesoramiento para lograr operaciones eficientes y responsables.
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La crisis de contenedores, China y los puertos
